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Un baño limpio y reluciente

Una de las tareas que menos nos agrada es la de limpiar el cuarto de baño.  Lo ideal sería limpiarlo todos los días, para garantizar la higiene y hacer una limpieza a fondo una vez por semana. Y a la hora de emprender esa limpieza a fondo, que tan poco nos gusta lo primero que te recomendamos hacer es retirar todos los productos de uso habitual que se encuentren sobre el lavabo, la bañera, etc. para que sea más cómodo trabajar. Aprovecha para vaciar la papelera y sacarla fuera del cuarto, poner las toallas en el cesto de la ropa sucia, sacar la balanza, el papel higiénico y todo lo que pueda entorpecer tu labor. De este modo tendrás más espacio y maniobrabilidad.

Una vez despejado el aseo, echa limpiabaños con desinfectante o lejía en el interior y exterior de la tazo del váter. Deja unos minutos en remojo mientras limpias el exterior. Después, con el cepillo limpia la taza, sobre todo debajo del borde. Vacía la cisterna y, mientras el agua corre, utiliza el cepillo para aclarar lo que quede del desinfectante.

Ojo, ten cuidado con los productos que utilizas, la mezcla de dos desinfectantes (lejía y amoniaco) eliminan gases que son tóxicos para nuestro organismo. No los mezcles nunca y procura dejar puerta y ventanas abiertas al limpiar el baño para evitar la condensación de estos gases.

No rasques los restos de cal en los sanitarios, puedes llegar a rayar el esmalte. Utiliza un producto antical, o en su defecto recurre al vinagre blanco o alcohol de quemar. Si trotas los restos de cal adheridos a los sanitarios con un trozo de algodón o un trapo impregnado en vinagre blanco caliente y luego aclaras conseguirás un buen resultado. Coge un pulverizador y mezcla vinagre blanco y agua a partes iguales. Pulveriza y deja diez minutos en remojo.  Aclara con agua y seca con un papel o trapo.

El lavabo mejor si lo limpias a diario. Un cepillo para limpiar botellas y la lejía se convertirán en los aliados ideales para mantenerlo impecable. Al limpiar el espejo del baño utiliza este preparado para que brillen y no se empañen con facilidad: 2/3 partes de agua y una de vinagre blanco. Se frota el espejo con papel de periódico humedecido con esta preparación y se seca con un paño de algodón.

Por último, sólo te falta barrer el suelo y acabar fregándolo con un producto específico desinfectante. Si prestas atención al mantenimiento de estos elementos fundamentales, siempre tendrás un cuarto de baño reluciente.

bany

 

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